martes, 17 de junio de 2008

PRIMERA ETAPA DE CONFLICTOS (1991 - 1995)

Guerra de los Diez Díaz (1991)

También llamada habitualmente Guerra de Independencia Eslovena fue un breve conflicto mantenido entre Eslovenia y Yugoslavia en 1991, inmediatamente después de la declaración de independencia de los eslovenos.

La Guerra de los Diez Días tuvo consecuencias importantes para todos sus participantes. Para Eslovenia, la guerra marcaba la ruptura decisiva con Yugoslavia. Era oficialmente reconocida por todos los estados miembros de la Comunidad Europea el 15 de enero, de 1992 y se incorporó a las Naciones Unidas el 22 de mayo, junto con los otros estados postyugoslavos.

Con Croacia como una franja intermedia entre Serbia y Eslovenia, ésta podía mantener su independencia y su posición como el más estable y próspero de las anteriores repúblicas yugoslavas y se unía a la Unión Europea el 1 de mayo de 2004.

Guerra Croata de Independencia (1991-1995)

La guerra croata de independencia, fue una guerra en Croacia desde 1991 a 1995. Inicialmente, la guerra fue entre Croacia y el Ejército Popular Yugoslavo (JNA). Más tarde, el conflicto derivó en una lucha entre las fuerzas armadas de la recién independizada Croacia y las fuerzas rebeldes de la minoría serbia, que proclamó la República Serbia de Krajina. Los serbios fueron apoyados por el Ejército Popular Yugoslavo. El bando croata apuntaba a establecer soberanía para la República de Croacia, anteriormente una república socialista en la República Federal Socialista de Yugoslavia, mientras que los serbios querían quedarse en Yugoslavia, buscando nuevos límites en partes de Croacia con una mayoría serbia o con una minoría serbia influyente. La guerra resultó particularmente impactante por su brutalidad en una sociedad relativamente desarrollada en Europa y en los tiempos modernos.

Guerra de Bosnia (1992-1995)

La “Guerra de Bosnia” es el nombre comúnmente utilizado para el conflicto internacional que sucedió en Bosnia y Herzegovina del 6 de abril de 1992 al 14 de diciembre de 1995. Fue causada por una compleja combinación de factores políticos y religiosos: exaltación nacionalista, crisis políticas, sociales y de seguridad que siguieron al final de la guerra fría y la caída del comunismo en la antigua Yugoslavia. Al desintegrarse la ex Yugoslavia en 1991, con la independencia de Croacia y Eslovenia los líderes nacionalistas serbobosnios como Radovan Karadzic y serbios como Slobodan Milosevic se marcan como objetivo principal que todos los serbios -diseminados por las distintas repúblicas que componían Yugoslavia- vivan en un mismo país. En febrero de 1992, el pueblo de Bosnia-Herzegovina decide en referéndum su independencia de la República Federal Socialista de Yugoslavia, en una votación boicoteada por los serbobosnios. La sección del Ejército Popular Yugoslavo en Bosnia-Herzegovina fiel al referéndum se organizó en el Ejército de la República Bosnia-Herzegovina (ARBiH), mientras los serbios formaron el Ejército de la República Srpska (VRS). En un principio los serbios ocuparon el 70% del territorio de Bosnia-Herzegovina, pero al unir sus fuerzas el Consejo Croata de Defensa y el ARBiH la guerra toma otro rumbo y las fuerzas serbias se ven derrotadas en la Batalla de Bosnia Occidental. La participación de la OTAN, durante 1995 contra las posiciones del VRS internacionalizó el conflicto, pero sólo en sus etapas finales. La alianza bosniocroata ocupó un 51% del territorio de Bosnia-Herzegovina y llegó hasta las puertas de Banja Luka. Al ver peligrar su capital de facto los líderes serbios firmaron el armisticio y la guerra terminó oficialmente con la firma de los Acuerdos de Dayton en París el 14 de diciembre de 1995. La guerra duró poco más de tres años y causó cerca de 100.000 víctimas entre civiles y militares y 1,8 millones de desplazados, según informes recientes.

La Guerra en Bosnia-Herzegovina está relacionada con la disolución de Yugoslavia. La crisis apareció en Yugoslavia con el debilitamiento del sistema comunista, que a su vez fue parte de cambios mayores que ocurrieron en el mundo tras el final de la guerra fría. En el caso de Yugoslavia, el Partido Comunista de Yugoslavia de ese país estaba perdiendo su potencia ideológica bajo el predomino de ideologías nacionalistas y separatistas hacia finales de 1988 e inicios de 1989. Este cambio se notaba principalmente en Serbia y Croacia, algo menos en Bosnia-Herzegovina, y aun menos en Eslovenia y Macedonia.


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